Los sindicatos mayoritarios españoles, esos que tiene el desmesurado privilegio de estar presentes en todas las mesas negociadoras de la Administración, ostenten o no representatividad por parte de los trabajadores, se están comportando nuevamente como auténticos "apéndices" (cancerígenos) del Estado español y de las Administraciones públicas. Todo ello lo denuncia públicamente el ex-dirigente de IU, Julio Anguita, en estas manifestaciones públicas.
No solamente debemos de poner en la picota a UGT y CC.OO. También existen estigmas nocivos en otros sindicatos mayoritarios de las CC.AA. o de las administraciones locales. Gente que, sin vocación y con mucha ambición, se dedican a medrar entre la representación laboral para acomodarse y sacar tajada personal de todo ello.
Pero, en líneas generales, y con consecuencias nefastas para cualquier trabajador, sea funcionario o no lo sea, este sindicalismo de "subvenciones" destruye los derechos de los trabajadores y la dignidad laboral ya que se comportan como otra mano más de los intereses políticos y no de los derechos laborales.


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